5 mar. 2010

Nos gastamos más de la mitad de la vida buscando a alguien que se parezca tanto a nosotros, para que nos lo llevemos a la casa y podamos emprender una especie de aventura sentimental. Pero siempre decimos ¡tiene que ser igual a mi! como si nosotros fuésemos la gran cosa. De repente a uno le pasa que después de un rato de tratar de conseguir a una gente así, uno descubre que después del tiempo, ella sale del cuarto, saca la cabeza y dice: ¡Noche! y uno le contesta ¡Día! porque si nada más, uno dice: ¡Blanco! ella dice ¡Negro!, a uno le gusta el fútbol, a ella le gusta el béisbol. Entonces uno comienza a cometer errores, uno trata de largarse del lugar, voltea a ver y se supone que tendría que estar, pero se largo antes que nosotros. Uno va y busca por la vida un nuevo camino, entonces uno se busca una mujer, que se parezca mucho a nosotros y que le guste el fútbol también. Y se consigue a una chica que le guste el futbol y ella se consigue a un tipo que le gusta el béisbol. Y cada uno emprende su nuevo camino.

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