17 dic. 2010

Amén.

Estoy acostumbrada a ver las cosas de la manera mas oscura posible, le busco todos los defectos a la perfección a cada situación, cada camino que hago no deja de ser mas que una ruta rota, con miles de piedras que atravesar y trato como siempre que la mayor cantidad se me caigan encima, me aplasten y que duela, que sangre. Estoy acostumbrada porque desde que tengo noción de que existo la gente que me rodea lo quiso así y ahora me encanta, disfruto el calor de mis lagrimas atravesando mi cara, y el sabor salado cuando acarician mis labios, me encanta el sufrimiento de los nudos que enroscan mi garganta a menudo, es casi excitante sentirla al borde del abismo, a punto de estallar. Sentir las ojeras por el piso del dolor de la tristeza por todo el cuerpo, la cabeza, las piernas temblando, el llanto desconsolado, todo eso disfruto, me enloquece que solo yo pueda disfrutarlo y que no entiendan el simple hecho de llorar porque me gusta llorar, porque me descargo llorando. Que no entiendan que no quiero contar, que son mis tristezas, solo mías y que yo las tengo que disfrutar. Disfruto plenamente ver siempre el vaso medio-vacío en vez de medio-lleno, es algo que ya no puedo evitar porque también entendí que por cada paso que de adelante van a hacer que tropiece unos cien hacia atrás Entonces que sentido tiene festejar, si después va a venir la tristeza, la desilusión, el fracaso? : Ninguno. Pero si hay algo que no disfruto, es el sufrimiento de los demás, y menos de las personas que aprecio, me haría muy poca persona, no? Asi que haceme sufrir idiota, porque a mi me encanta.

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