22 may. 2011

Yo nada más te pedía cinco minutos de tu vida
para que vuelvas a escuchar las estúpidas lagrimas
de un estúpida lloróna de siempre.

Pero sabes que me tenés podrida metete los cinco minutos
y tu vida reloj en el medio del orto,
y que cages fuego pelotudo,
si al final haces como media hora que hablamos boludeces
y todavía no te dije nada de lo que quería decirte,
que que ya ni me acuerdo que te extraño y que lloro,
que alguna pelotudes de esa, pero ya fue viste!

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