9 dic. 2011

Tuya siempre.

El solo reía, no sabía hacer nada más que sonreír cuando estaba junto a ella, la abrazaba y le regalaba el mundo con tan solo rozarle los labios. Tenía mucho más para dar, sin embargo se lo guardaba, ella no era lo que el esperaba.

Ella era una estrella de la galaxia, parecía unirse con todos, pero en realidad estaba tan lejos.. Sin embargo  lo adoraba, el era su tesoro más preciado, su razón de sonreír, mucho más que un simple compañero, era la paz de todo su universo. Tenía mucho más para dar, sin embargo se lo guardaba, el no era lo que ella esperaba.




Ellos eran un universo sin reglas, no tenían tiempo, no tenían días, no tenían nada más que una simple melodía que les zumbaba en los oídos, el bello arte de amar y nada más. Corrían desenvueltos entre calles retorcidas con épicas caras de felicidad descubriendo en sus propios mundos todo lo que los unía. Ambos sabían que el tiempo no iba de sus manos, pero querían disfrutarse hasta el último segundo. Y eso fue lo que hicieron, sin mirar más que a sus propios ojos vivieron 80 días de puros sentimientos, con interrupciones, con desencuentros como cualquier otro par de personas en todos los universos.. Aún así fueron los mejores días que ella supo vivir, y los mejores días que el pudo compartir. Ambos tenían mucho más para dar, sin embargo se lo guardaban, ellos no eran lo que esperaban.

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