15 ene. 2012

Eli○

Un día apareciste en la puerta de casa, chiquito y sonriente, parecías todo un señorito dispuesto a enfrentar la vida, por más dura y difícil que sea, recuerdo verte correr y jugar por la cuadra con una mochila muy grande, pero siempre sonriendo y disfrutando de tu niñez por más complicada que fuera. Y hoy, que entraste a casa con los ojitos tristes, y las manos sucias, te digo de todo corazón, que siempre hay un lugar en la mesa, en la pieza y en el sillón, para que empieces de nuevo, se que es complicado perder a la única persona que uno tiene, pero no abandones, no dejes de caminar, por que siempre vamos a estar acá. 

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