12 ene. 2012

No woman no cry

Estaba sola en casa, sentada en la mesa, tomando coca con sorbete y mirando un plato, adornado de una milanesa y algo de arroz. 
  Nunca hacía comprendido el por que de todos los acertijos que había en su mente, nunca había entendido por que se sentaba a escribir acá, por que se compraba ropa de segunda mano, por que amaba tomar mate sola y andar sin pantalones. El mundo giraba en sus manos y se sentía tan absurda como incomprendida, tan incomprendida como sola.. Miraba el plato, miraba el reloj, miraba su reflejo en el horno y sentía el olor a arroz, y se preguntaba que tan cierta era su realidad, que tan compleja era su personalidad, que tan absurda era su relación, que tan actuada era su presencia ante el hombre de sus sueños, que un día despertó. Y no conseguía aún respuesta, entre el vaso y la milanesa, entre el cielo y el infierno, a punto de estallar, su cabeza corría y ella apenas se podía parar.
   Se volvió a ver frente al espejo, aquel carré planchado, se veía mucho mejor que el peinado post-sueño, pero solo se miró, se rió, sonrió y se encogió. Se sentó contra la puerta del toilette y rompió en llanto, no lograba entender por que tantos miedos, por que tantas dudas, por que tanta inseguridad en ella misma, estaba afuera de su mundo y a la vez tan metida en el, que era imposible que alguien pudiera sacarla.. Abrió la puerta del placard, y agarró ese vestido que tanto le gustaba, se ato la soga a la cintura, se puso las sandalias y metió todo lo necesario en la cartera, se peinó y despertó  su cuello con el dulce olor a tutti frutti..     Corrió por las calles buscando un motivo para aquel extraño momento de tristeza, y volvió a encontrar esa esquina, esa esquina donde el siempre la esperaba sentado, mirando al cielo.. Nadie supo nunca por que ella puso esa cara, si sabía que el la esperaba ahí, en ese lugar y a esa hora. Pero su sonrisa quedo plasmada en aquella esquina, y su corazón dejo algunos latidos en aquella parada del colectivo. Y aunque nadie supo por que ella se sorprendió, todos comprendieron que solo aquel miedo y esa inseguridad, eran cómplices de la ausencia de aquel muchacho, que aunque le impedía a ella ser la que era de la puerta para adentro, podía conseguir cambiarle el mundo, el tiempo y la voz, con tan solo un beso. 

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